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Revista nº 1 / julio - agosto 2008 | Sumario CN1 | Prevención Responsabilidad en la prevención de riesgos

Responsabilidad en la prevención de riesgos

JOSÉ Mª AIZCORBE
Jefe de la Unidad de Prevención en la Construcción del Instituto Navarro de Seguridad Laboral.

¿Quiénes son los agentes del sector y qué están haciendo?

Desde la aprobación de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales hasta nuestros días, hemos podido contemplar cómo la Prevención en el sector de la construcción ha pasado de ser una disciplina conocida y relegada a unos pocos a un hecho social obligado y aceptado por todos.

Sin embargo, sigue siendo una situación inaceptable para un país que, disponiendo de los mismos o más recursos humanos dedicados a la Prevención que los países de la Unión Europea, sus índices de siniestralidad siguen siendo superiores a los del resto de los Países europeos.

Algo no funciona o no lo estamos haciendo bien, ya que las expectativas generadas con la aprobación de la Ley 31/1995 y todo el Desarrollo Normativo posterior no han producido los frutos esperados, aunque hay que reconocer una mejora importante en los niveles de seguridad en las obras de construcción. En honor a la verdad se puede asegurar que el avance en prevención ha sido importante, pero no suficiente, a la vista de los resultados que proporciona la estadística.

Imaginemos por un momento una situación irreal: la celebración de un concierto musical en el que la falta de coordinación y planificación son patentes a nivel de las figuras que intervienen en el mismo y analicemos las actitudes de sus participantes, para luego establecer un paralelismo con los agentes que intervienen en el mundo de la construcción: Un empresario o productor musical que únicamente se preocupara de que se celebre el concierto, independientemente del resultado del mismo; un compositor musical al que le encargan una partitura y no se ajusta a las leyes de la armonía; una partitura en la que se omiten las figuras musicales necesarias para su correcta interpretación; un director de orquesta despreocupado de la afinación y puesta a punto de los instrumentos y del ritmo que manda la composición y, finalmente, una orquesta compuesta por distintos grupos de músicos sin conocimientos musicales, con instrumentos inadecuados y desafinados, sin acceso a la partitura y haciendo caso omiso de las instrucciones del director. ¿Qué ocurriría?..Que el concierto sería un desastre.

Ahora, traslademos esta situación disparatada al mundo de la construcción. En él encontramos similares agentes a las figuras mencionadas, con distinto nombre y distintos cometidos, pero con una finalidad común: la construcción de un edificio. A continuación, analicemos su comportamiento a lo largo de estos años, desde el inicio de la obra hasta su finalización.

En primer lugar aparece la figura del Promotor, cuyo papel principal, dentro de las obligaciones en materia preventiva que le atribuye la Ley, se reducen principalmente al encargo del proyecto y del estudio de seguridad. Normalmente su preocupación por la seguridad de la obra es nula, porque la delega en otras personas.

Un Proyectista que recibe el encargo de realización del Proyecto. Un Coordinador de Seguridad y Salud de proyecto, encargado de la redacción del Estudio de Seguridad y Salud, como un capítulo más del Proyecto y de la coordinación de los distintos proyectistas durante la redacción del mismo. Su misión se reduce a plasmar en un documento, incoherente con el proyecto técnico, un rosario de riesgos y medidas preventivas, sin definición de cómo y con qué debe realizarse la obra de forma segura. Ambos actúan por separado y sin tener en consideración los Principios de la Actividad Preventiva durante la confección del Proyecto y del Estudio, no integrando la prevención desde la fase de proyecto.

La Dirección Facultativa, preocupada principalmente de los aspectos técnicos de la obra, normalmente delega la Prevención en la figura del Coordinador de Seguridad y Salud en Ejecución de obra, e ignora que tiene las mismas funciones y obligaciones que el Coordinador en Ejecución de obra, cuando la presencia de éste último no es exigible legalmente. El Coordinador de Seguridad y Salud en fase de ejecución de obra, encargado de la aprobación del Plan de Seguridad y Salud y de la vigilancia del cumplimiento del mismo, no coordina la actualización del contenido del Plan ni cumple con las obligaciones reales de coordinación de los trabajos de las distintas empresas en las tareas de las fases de trabajo de la obra.

Una Empresa Contratista, encargada de la redacción del Plan de Seguridad y Salud, instrumento básico para la planificación de la prevención en la obra, que no describe los procedimientos necesarios para la ejecución de los trabajos de las distintas fases y tareas, ni identifica los riesgos que pueden ser evitados mediante la aplicación de las medidas técnicas, ni relaciona correctamente los riesgos laborales que no pueden eliminarse y que deben ser evaluados y ser objeto de aplicación de medidas preventivas y protecciones técnicas concretas y que, a su vez, omite los aspectos relacionados con la organización y planificación de la obra. Empresas Subcontratistas y Trabajadores Autónomos que son subcontratados para la realización de múltiples trabajos, careciendo de la formación e información necesarias en materia de seguridad y salud.

Trabajadores de las empresas Contratistas y Subcontratistas, cuyos niveles de formación en materia preventiva son muy bajos y obtenidos, la mayoría de las veces, a través de un mero trámite administrativo, sin olvidar la mano de obra inmigrante, cuya situación se ve agravada por las dificultades del idioma y bajo nivel profesional.

Los Equipos, máquinas, herramientas y sistemas de protección, aún disponiendo de los requisitos de normalización, certificación y marcado CE, en su caso, las normas del Manual de Instrucciones del fabricante reiteradamente son objeto de incumplimiento.

A estos agentes del sector y similar a la figura del Hombre Orquesta, tendríamos que añadir la figura del Profesional Autónomo o Pequeña Empresa, encargada de la realización de obras menores, recayendo sobre él casi todas las funciones del resto de los agentes, con el agravante de que los problemas de formación, planificación y organización están más agudizados que en el resto del sector.

Fácilmente se puede responder al interrogante de “Quiénes son los agentes del sector y qué están haciendo”. No tan fácil resulta contestar a la pregunta: “Qué deben hacer”. Si entendemos la cultura preventiva como el conjunto de conocimientos sobre prevención y puesta en práctica de los mismos, encaminados al perfecto desarrollo de la actividad preventiva, fácilmente se deduce la necesidad de incrementar los niveles de formación e información de todos los niveles del sector, la aplicación de los conocimientos adquiridos, la puesta en práctica de los mismos y el cumplimiento de las obligaciones que la normativa impone en materia de prevención.

En consecuencia, urge un cambio de actitudes y una transformación de comportamientos a todos los niveles de los agentes del sector, incluidas Asociaciones Empresariales, Sindicales, Entidades de Prevención y Administración.

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