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Revista nº 2 / septiembre - octubre 2008 | Sumario CN2 | PrevenciónObjetivo: reducir la siniestralidad

Objetivo: reducir la siniestralidad

Ley de subcontratación


JORGE GARRIDO HERVÁS
Coordinador Área Construcción
Prevención Navarra
El pasado abril la Ley reguladora de la Subcontratación en el Sector de la Construcción cumplió su primer año de vigencia. Dicha ley no tiene otro objetivo que el reducir la siniestralidad en el sector de la construcción.

Una de las causas principales de la elevada siniestralidad del sector es la utilización de una forma de organización productiva basada en la subcontratación. Este tipo de organización permite un mayor grado de especialización y facilita la participación de las pequeñas empresas, pero el exceso en la cadena de subcontratación ocasiona la participación de empresas sin una mínima estructura organizativa que pueda garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores.

Los márgenes empresariales disminuyen progresivamente al utilizar injustificadamente la subcontratación y las empresas que desarrollan su actividad en los últimos eslabones de la cadena tienen unos márgenes prácticamente inexistentes. Esto implica la aparición de prácticas incompatibles con la seguridad y salud en el trabajo, al intervenir empresas que no pueden afrontar las medidas preventivas necesarias para el desarrollo de su actividad.

Por otro lado, fijándonos en la formación e información que debería llegar a los trabajadores de estas empresas –los que realmente desarrollan la actividad contratada– nos damos cuenta de que la formación e información se queda por el camino. Así, nos encontramos unos trabajadores a los que realmente en pocas ocasiones les llega la información necesaria sobre los riesgos derivados de la actividad a desarrollar, ni de las medidas preventivas que deben llevar a cabo.

Requisitos y limitaciones que establece la Ley

Esta Ley se dirige básicamente en tres direcciones. En primer lugar se establecen una serie de limitaciones en cuanto a los niveles de subcontratación, en segundo lugar se exige una serie de requisitos de calidad o solvencia a las empresas que vayan a actuar en el sector y en tercer lugar se introduce un nuevo sistema documental en obra.

  • Como primera dirección de actuación de la Ley se establece el régimen de subcontratación de la siguiente manera:
  • El promotor podrá contratar directamente con cuantos contratistas estime oportuno.
  • El contratista podrá contratar con las empresas subcontratistas o trabajadores autónomos la ejecución de los trabajos que hubiera contratado con el promotor.
  • El primer y segundo subcontratistas podrán subcontratar la ejecución de los trabajos que tengan contratados, salvo en los supuestos de subcontratistas intensivos.
  • El tercer subcontratista y el trabajador autónomo no podrán subcontratar sus trabajos ni a otras empresas subcontratistas ni a otros autónomos.

Por tanto la Ley limita la cadena de subcontratación a un tercer nivel, así como la realización de cualquier tipo de subcontratación por parte de subcontratistas intensivos y trabajadores autónomos. De este modo realmente no se limita la entrada de ciertas empresas o autónomos a la obra, sino que cambia la forma de contratarlas si realmente es necesario que entren en obra. La empresa contratista o subcontratista que cumpla con los requisitos siempre podrá contratarlas evitando que se creen niveles adicionales de subcontratación.

En el supuesto de un autónomo o una subcontratista intensiva que no sean capaces de ejecutar los trabajos encomendados por el contratista, éste último siempre podrá contratar a otra empresa o autónomo quedando en el mismo nivel de subcontratación que los anteriores. Con este sistema de contratación se consigue un organigrama en obra que crece de forma horizontal, y no en vertical –como se ha producido en las últimas décadas– donde la responsabilidad de los contratistas quedaba diluida en extensas e injustificadas cadenas de subcontratación.

Como segunda dirección de actuación se establecen los requisitos exigibles a las empresas que quieran intervenir en el proceso de subcontratación. Los contratistas o subcontratistas deberán poseer una organización productiva propia, contar con los medios materiales y personales necesarios, y utilizarlos para la actividad contratada ejerciendo directamente las facultades de organización y dirección sobre el trabajo desarrollado por sus trabajadores en obra.

Además, para poder ser contratistas y subcontratistas deberán estar inscritas en el Registro de Empresas Acreditadas y certificar que disponen de recursos humanos en su nivel directivo y productivo, que cuentan con la formación necesaria en prevención de riesgos laborales y una organización preventiva adecuada a la Ley de Prevención.

Las empresas que habitualmente desarrollen su actividad como contratistas o subcontratistas deberán además contar con un número de trabajadores contratados con carácter indefinido que no será inferior al 30%. La Ley establece un plazo de 3 años para el cumplimiento progresivo de este porcentaje, pasando por el 10% durante el primer año y medio de vigencia, y por el 20% hasta el tercer año, en el que definitivamente habrá que cumplir con el 30%.

En esta segunda dirección de actuación de la Ley, sobre requisitos de calidad o solvencia de las empresas que vayan a actuar en el sector, se pretende evitar la participación en obra de empresas que no dispongan de una mínima estructura organizativa que pueda garantizar la seguridad y salud de los trabajadores, una mínima formación tanto del personal a nivel directivo como productivo, así como una estabilidad en el empleo del sector al exigir un porcentaje de trabajadores contratados con carácter indefinido en las empresas.

Con estos requisitos se consigue evitar la participación de las famosas empresas intermediarias, que no ejecutan directamente ninguna actividad en obra al subcontratar todos los trabajos encomendados por su comitente. Debemos tener en cuenta que la Ley establece como requisito el disponer de los medios materiales y personales necesarios y utilizarlos para el desarrollo de la actividad contratada en obra, por lo tanto una empresa que no utiliza personal propio en obra para el desarrollo de la actividad contratada no tiene permitido el subcontratar dicha actividad con un tercero.

Con este criterio queda claro que no es suficiente con estar inscrito en el Registro de Empresas Acreditadas y disponer de la formación y estructura organizativa adecuada, sino que además es necesario implantarlas en cada una de las obras en las que se desarrolle la actividad de la empresa.

Por otro lado la Ley refuerza el fenómeno de la cesión ilegal de trabajadores, al establecer la necesidad de ejercer directamente por parte de las empresas las facultades de organización y dirección sobre el trabajo desarrollado en la obra. Por tanto, una empresa no tiene permitido aportar únicamente mano de obra a disposición de su empresa comitente ya que es necesario que disponga en obra de la estructura necesaria para la organización y dirección de los trabajos a desarrollar por sus trabajadores.

Como tercera dirección de actuación, la Ley establece el nuevo sistema documental en obra mediante el Libro de Subcontratación. Cada contratista deberá disponer en todo momento un Libro de Subcontratación, que deberá estar sellado por la Autoridad Laboral, con el fin de reflejar por orden cronológico las subcontrataciones realizadas, indicando su nivel de subcontratación y empresa comitente. Este libro también deberá incluir los datos de cada empresa y el objeto de su contrato en obra. Así, se consigue plasmar toda la cadena de subcontratación que depende de cada contratista, dejando evidencia documental de la misma.

Tras más de un año desde la entrada en vigor de la Ley parece que aún hay empresas que no quieren asumir los cambios que introduce en el sector de la construcción. Cambios que no sólo afectan a la organización preventiva de las empresas, sino que implica en muchos casos una reestructuración organizativa de toda la empresa, así como la forma de realizar las subcontrataciones en obra y la organización de los trabajos en la misma para, en definitiva, garantizar la seguridad y salud de los trabajadores

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