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Revista nº 2 / septiembre - octubre 2008 | Sumario CN2 | ProtagonistaFrancisco Mangado

Francisco Mangado (Mangado & Asociados)

“La construcción se tiene que reciclar”

Francisco J. Mangado Beloqui es uno de los referentes de la arquitectura nacional y uno de los arquitectos españoles con una vocación internacional más clara. Desde su estudio en la capital navarra, es el autor de proyectos con una gran repercusión en todo el mundo, como el pabellón de España en la Expo, o la nueva sede internacional del Tribunal de Derechos Humanos de La Haya, uno de los proyectos en los que trabaja actualmente. Sin embargo, reconoce que su vinculación con Pamplona, en estos momentos, es más personal y familiar que profesional: “Me muevo en términos privados, afectivos y familiares en Navarra, pero en términos profesionales me muevo por el mundo, y el espíritu y el trabajo de este estudio está en el mundo. Yo no soy nada local. La sociedad Navarra necesita proyectarse fuera. Tiene un sentido demasiado endogámico”. A lo largo de su carrera, ha compatibilizado su actividad profesional con la docencia, tanto en España como en Europa y EE.UU.
¿Qué aporta el contacto con el mundo académico de EE.UU. a la arquitectura de Francisco Mangado?

Es una manera completamente distinta de enfrentarse a la docencia. Y también es un contacto permanente con una manera de desarrollar la arquitectura extraordinariamente distinta. Te ofrece frescura, contraponer tu manera de pensar a otras maneras de enfrentarse al proyecto, de pensar la arquitectura. Ir todos los años a dar clase a EE.UU. es un esfuerzo personal y familiar muy importante, pero te mantiene alerta, te mantiene crítico, y te proporciona experiencias realmente importantes y vitales para tu trabajo.

¿Qué podría aprender la arquitectura navarra de EE.UU.?

La capacidad de abrirse a todo lo que viene de fuera, las ganas de contrarrestar las certezas personales. Navarra, aunque se va abriendo cada vez más, todavía sigue pensando en gran medida que “lo nuestro es lo mejor”. Y esa es una idea poco atractiva. Creo que lo nuestro es bueno, y por eso merece la pena contrastarlo con lo de los demás. Ese espíritu de contrastar “lo nuestro” con lo de los demás es un espíritu americano.

¿Y la arquitectura de EE.UU., que puede aprender de Navarra?

Podríamos llevar la ilusión, las ganas de trabajar de manera seria, la intensidad en el trabajo, la honestidad. La sociedad navarra tiene muchos valores realmente muy importantes que, además, allí se aprecian. Pero uno de ellos no es precisamente la capacidad de asumir críticas.

Comentaba en una entrevista reciente que uno de sus intereses, respecto a los materiales, es reciclar elementos procedentes de otros sectores.

Efectivamente. Es disparatado que en un mundo que presume de globalidad, sobre todo en términos económicos, descubras que en otros sectores productivos se emplean materiales que se producen y se manipulan de una manera mucho mejor y mucho más económica, y sin embargo no hayan dado el salto a la construcción. Por ejemplo, el aluminio que se emplea en el sector del transporte o en el sector naval tiene unos espesores y unas calidades extraordinarios y unos precios muy razonables. Sin embargo en la construcción no se utiliza más que para las carpinterías prácticamente, con unos espesores ridículos y unos precios desproporcionados a los costes. Y podríamos hablar de muchos otros materiales, como la terracota, que se está convirtiendo en un material de primer orden.

La investigación de los materiales es fundamental, y es uno de los trabajos que va a comenzar la Fundación Arquitectura y Sociedad, por medio de becas que supongan una homologación de calidades y valores añadidos en el mercado español. Eso, desde el punto de vista de la industria, es importantísimo y genera riqueza de verdad.

¿Por qué se produce esta situación?

Detrás de esto hay intereses económicos, pero también un profundo desconocimiento. La construcción en España, como sector productivo, es una gran indocumentada. Se tiene que reciclar absolutamente, se tiene que tecnificar, y tiene que introducir conocimiento económico, serio y profesional en su gestión, porque ahora no lo tiene. De hecho, uno de los grandes problemas de la crisis económica que vivimos en la construcción es que han caído en el sector un porcentaje enorme de advenedizos, de gente que sencillamente jugaba a la construcción como si se tratara de jugar a la tómbola.

¿Es la idea de usar materiales de otro sector similar al planteamiento de la Fundación Arquitectura y Sociedad de incorporar a la arquitectura ideas que provienen de otros campos del conocimiento?

No. No se trata de utilizar ideas provenientes de otros sectores. Se trata sencillamente de que la arquitectura es una actividad de servicio, y por lo tanto, debe servir a la sociedad. La arquitectura se nutre de las ideas y los contenidos que están en esa sociedad y el arquitecto tiene que re-elaborarlos, re-interpretarlos de manera inteligente y resolver los problemas y los pensamientos que se producen en esa sociedad de una manera sensible. De ahí el nombre de la fundación, Arquitectura y Sociedad.

Debemos huir de los objetos sin contenido, que no tengan en cuenta las ideas, que no sean propositivos en términos de ciudad, en términos de organización del espacio público, en términos de investigación material y espacial, en términos de reflexión programática. Todos esos objetos que no nacen de estas reflexiones, no me interesan.

¿Le parece que el desarrollo urbano de Pamplona en los últimos años ha seguido esas líneas a las que hace referencia?

Pamplona es una ciudad, desde el punto de vista urbano, ejemplar en España. Somos la envidia de gran parte de los arquitectos y urbanistas que llegan a nuestra ciudad, y no es casual. Porque Pamplona no ha apostado por una arquitectura de espectáculo, caligráfica, del aparentar. Pamplona ha sido bastante consciente en su desarrollo de la importancia de la estructura urbana. Y luego, desde el punto de vista de la arquitectura, se produce lo que sería deseable en cualquier ciudad y en cualquier sociedad. Hay un nivel medio de arquitectos muy bueno, muy responsable, muy serio. Y eso ilustra muy bien la ciudad. Esto tiene que ver con la Escuela de Arquitectura. La educación que se les ha dado es la de ser unos arquitectos serios, sólidos. Y el resultado es que, así como en otros sitios tienes dos o tres arquitectos muy buenos y una gran cantidad de arquitectos muy mediocres, la verdad es que en Pamplona el nivel medio de la arquitectura es muy bueno.

Otro de los proyectos de la Fundación es el poner en marcha un Congreso mundial de Arquitectura y Sociedad que se celebrará en Pamplona.

Se celebrará en Pamplona si se dan las condiciones adecuadas. Va a ser un congreso de ámbito mundial, muy complejo, que está llamado a realizarse cada dos años, y en el que no van a intervenir solo arquitectos. Queremos que intervengan políticos, pensadores, agentes sociales de alta dimensión, etc. En Pamplona tenemos unos medios extraordinarios para hacerlo. Tenemos el Baluarte, tenemos una ciudad que en ese sentido es ejemplar, tenemos una comunidad muy ambiciosa en todo lo relacionado con el cuarto sector: desarrollo, investigación, etc. Pero se tienen que producir las circunstancias favorables que espero que se produzcan.

¿Hablamos de apoyo institucional?

Hablamos de apoyo institucional, empresarial, etc. Pamplona puede ser el escenario en el que se refleje una manera distinta de cómo abordar la arquitectura en el futuro. Mi ilusión es que así sea, porque sería insistir en el carácter de esta Comunidad, que está haciendo los deberes en cuanto a investigación y desarrollo francamente bien. Desde luego, hoy en día, el I+D de la arquitectura es el pensamiento.

¿El pabellón de España podría haber albergado a otro país y seguir siendo coherente? ¿Es posible representar un país con un edificio?

Yo creo que no sería coherente que representara a otro país. Intenté expresar con este edificio que España es un país todavía muy dependiente de su realidad contextual, de sus materiales. Intenté expresar, como se está demostrando con la crisis posterior, que España es un país menos rico de lo que se creía. Que debería ser un país mucho más acomodado a la realidad que le rodea, pero sin complejos. Es decir, demostrar que esa realidad es rica, es potente, es atractiva. Por eso se han utilizado, por un lado, materiales muy modestos procedentes de nuestros sistemas productivos, y espacios que podemos encontrar en todas nuestras regiones. Y todo esto haciendo además que sea uno de los edificios más potentes, con más atractivo y con más significado de la Expo. Por lo tanto, esa filosofía está ahí. No quería recurrir a tecnologías sofisticadas. Quería explicar que podemos ser más fuertes a través de la humildad y la conciencia de la riqueza y el atractivo del contexto que tenemos. En la medida en que queramos ser nuevos ricos rápidamente, seremos más débiles.

¿Es un diagnóstico del estado del país en estos momentos?

Sin duda. De hecho, esta crisis nos arrasa de manera más virulenta que a cualquier otro país cuando pensábamos que habíamos llegado al Olimpo de los ricos. Eso es lo que piensa siempre el nuevo rico.

¿Entonces, cree que esta crisis va a ser buena a largo plazo?

Extraordinariamente buena. Creo que va a ser una crisis fantástica. En general la historia ha demostrado que los excesos hay que corregirlos, como cuando uno come demasiado, hacerle una cierta purgación. Creo que los ciclos tienen esta ventaja. Además, viene en un momento en el que se había perdido el valor de las ideas, el valor de las ideologías, de los objetivos, de los significados, de los juicios de valor. Me parece que necesariamente esta gran crisis económica va a implicar una llamada de atención sobre el significado de la reflexión, la búsqueda de principios, de valores. Creo que va a ser interesante y va a ser muy fructífera. Me parece que está bien aunque estemos durante dos o tres años… Creo que va a ser más larga de lo que la gente dice, de acuerdo con las informaciones de amigos míos de la Escuela de Ciencias Económicas de Harvard. Más larga y más profunda de lo que la gente piensa, pero va a ser bastante beneficiosa.

La ventaja de las crisis es que los que son sólidos, los que tienen detrás valores, principios, contenidos, salen fortalecidos; y los que no tienen nada detrás, no tienen contenido, por fuertes que sean, desaparecen.

 

FRANCISCO J. MANGADO BELOQUI


Francisco Mangado Nacido en Navarra en 1957. Arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra, desarrolla su labor docente como profesor en la citada escuela, así como en la Graduate School of Design de Harvard University en la UTA, Texas y en la Universidad Internacional de Catalunya entre otras. Actualmente es Eero Saarinen Visiting Professor of Architecture en la School of Architecture of Yale University.

Ha recibido el premio de arquitectura Andrea Palladio, el Thiene de Arquitectura, el premio Architecti, el premio de la CEOE y el FAD entre otros. Recientemente ha sido asimismo Primer Premio en los Premios Saloni de Arquitectura 2007, el Gran Premio Enor de Arquitectura 2007 con el Estadio de Fútbol “Nueva Balastera” en Palencia.

Entre su trabajo destacan el Palacio de Congresos y Auditorio de Pamplona, la plaza Pey Berland en Burdeos, Viviendas, Centro de Cultura e Iglesia en Thiene (Italia), el Centro Municipal de Exposiciones y Congresos de Ávila, el Museo de Arqueología de Vitoria, un edificio de oficinas en París, el Campo de Fútbol de Palencia o proyectos más recientes, como el Palacio de Congresos de Palma de Mallorca, el Pabellón de España para la Exposición Internacional Zaragoza 2008, una torre de viviendas en Barcelona, el Museo de Bellas Artes de Asturias en Oviedo y una Torre de oficinas en Buenos Aires.

Las obras del Palacio de Congresos y Auditorio de Pamplona y el Centro Municipal de Exposiciones y Congresos de Avila fueron incluidas en la exposición que el MOMA (Museum of Modern Art) organizó sobre arquitectura española, en Nueva York, así como en Madrid, durante el año 2006.

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